Castillo de Sant Joan

El Castillo se encuentra en la cima de la montaña que separa las playas de Lloret de Mar y Fenals. De la fortaleza original de principios del siglo XI d.C. solamente quedan los cimientos de la torre del homenaje, parte de la muralla y algunos vestigios excavados.
Destruido y reconstruido en innumerables ocasiones, hasta finales del siglo XVII aún estuvo en funcionamiento, principalmente como torre de vigía.
En los años 60 se iba a demoler pero se decidió proteger como Bien de Interés Cultural. Así, en 1992 se acabó de restaurar la torre del homenaje, desde donde hay unas vistas impresionantes. Y en 2000-01 se procedió a completar las excavaciones para conocer mejor la historia medieval de la villa. Además, se contribuyó a hacer el espacio más accesible y funcional con información del castillo y de Lloret de Mar.

 

Paseo de Mossèn Jacint Verdaguer

Es el paseo que une la Casa de la Vila, o sea, el Ayuntamiento de Lloret, con el Museo del Mar – Can Garriga. Junto al paseo se construyeron numerosas casas de estilo colonial, pero desafortunadamente ya no queda ninguna. En este paseo se celebran muchos eventos y siempre está lleno de vida.

La torre del Homenaje del Castillo de Sant Joan

Museo del Mar – Can Garriga

Es una de las pocas casas indianas que quedan en Lloret. Can Garriga tiene gran valor histórico y patrimonial. Se restauró y se ha reconvertido en oficina de turismo y Museo del Mar.
A finales de 1800, Enric Garriga i Mataró decidió poner rumbo a tierras cubanas. Se estableció en Cienfuegos y junto a su hermano creó una empresa de construcción. Hicieron una gran fortuna y, al regresar a su villa natal en 1887, encargaron la edificación de esta casa.

En 1981, el ayuntamiento la adquirió para convertirla en un museo. Para mi es uno de los museos imprescindibles de Lloret de Mar porque es como un viaje por la historia de la ciudad. Permite entender perfectamente la relación de la villa con el mar. Cuenta con una colección de maquetas navales y de materiales relacionados con la vela. Y como no podía ser de otra manera, también se ven representados los indianos.
Pero el secreto mejor guardado de Can Garriga es su preciosa terraza, que parece que se adentra en el mar.

Iglesia Parroquial de Sant Romà – Capilla del Santísimo

Cuando vayas caminando por Lloret, no te olvides de mirar arriba. Solo así descubrirás una de las mayores joyas del arte modernista catalán: las capillas de la iglesia de San Román.
La iglesia en sí se construyó en estilo gótico entre los años 1509 y 1522. En 1916 se añadieron las capillas, la del Baptisterio y la del Santísimo, que sí son de estilo modernista.

Casa font

Si hay algo que hacer en Lloret de Mar casi obligatoriamente es visitar Can Font. Es la joya de la corona, especialmente si os gusta el arte modernista. O simplemente si os gusta ver cómo vivían en una casa señorial del siglo XIX. Igual que la Casa Garriga, esta también la mandó construir un indiano. En este caso fue Nicolau Font i Maig.
En la fachada principal, coronando la parte superior, encontramos un anagrama con las iniciales del primer propietario, N y F. El señor Font nunca tuvo hijos pero hay muchas leyendas y rumores sobre su vida. Se le conocía como Conde, aunque nunca pagó los impuestos para ser conde. Este mote se debe a que pasaba mucho tiempo en el Condado de Jaruco en Cuba.
Cuando murió en 1908 la heredó su sobrino, el señor Cabañas. A su vez, éste la vendió a Ferran Comadran i Torres, un industrial textil de Sabadell.

Dona Marinera

Esta estatua representa a una mujer marinera mirando al mar. Es un homenaje a todas las mujeres que pasaban meses sin saber nada de sus maridos marineros. Éstos pasaban largos períodos de tiempo en alta mar sin dar señal de vida.
Desde la escultura se obtienen unas espectaculares vistas de Lloret de Mar y de la playa. Una panorámica perfecta de la ciudad.

Cala Banys y el daiquiri cubano

Si llevas ya un rato paseando por calles bonitas y casas modernistas, te apetecerá un parón. No creo que haya un sitio más bonito que Cala Banys para un cocktail. Desde aquí se puede ver el amanecer y el atardecer, aunque no se ve directamente, no está nada mal tampoco.

Cala Banys, un lugar perfecto para tomar un daiquiri

De Lloret de Mar no puedes irte sin tomar un daiquiri. Porque la relación entre Cuba y Lloret de Mar también pasa por esta bebida. Constantí Ribalaigua, otro loretense que atracó en Cuba (https://lamaletadecarla.com/viajar-cuba-low-cost-datos-practicos-recomendaciones/), es conocido como el rey de los cocteleros. Y es que cuatro años después de llegar a Cuba, el señor Ribalaigua ya era propietario del Floridita (https://www.floridita-cuba.com/index.htm).

Dúo de Daiquiris en Cala Banys.

Ribalaigua sabía que tenía que hacer algo diferente para acabar con la competencia y así lo hizo. Trajo de Estados Unidos la primera máquina de picar hielo que hubo en Cuba y mejoró la receta. A la mezcla original añadió licor Marraschino y hielo picado, lo que se conoce como frappé. Así nació el Daiquiri Floridita y así El Floridita se convirtió en La Catedral del Daiquiri.
Así que esa bebida mundialmente conocida tiene parte de su alma y origen en Lloret de Mar.

Cementerio Modernista

Este no es un cementerio cualquiera. Está incluido en la Ruta de Cementerios Europeos (https://cemeteriesroute.eu/european-cemeteries-route.aspx) y ha sido declarado bien de interés cultural. Además, conserva también parte de la huella indiana.
El cementerio se reformó a finales del siglo XIX. La inversión fue a cargo de familias adineradas de la zona que a menudo tenían relaciones económicas con las Américas. Gracias a esas aportaciones se pudo contar con arquitectos de renombre como Puig i Cadafalch. El cementerio tiene una organización y un diseño muy inspirado en las tendencias urbanísticas de las ciudades. Tiene avenidas, paseos, plazas, etc. Todo ello distribuido siguiendo pautas de jerarquía social.
Estos indianos que volvían de ultramar se construían grandes casas en las que pasar una buena vida. Pero también caros mausoleos en los que pasar distinguidamente al mundo de los muertos.
De esta forma, el cementerio de Lloret es uno de los que tiene más muestras de arte funerario catalán del periodo modernista.

Jardines de Santa Clotilde

Los jardines de Santa Clotilde son un pequeño pedazo de paraíso en Lloret de Mar. Son unos enormes jardines situados al borde de un acantilado con unas vistas impresionantes al mar y a la costa Brava. Fue el Marqués de Roviralta quien se los encargo al arquitecto Nicolau Maria Rubió i Tudurí, todo un experto en la material.
Son casi 27.000 metros cuadrados que siguen el modelo del renacentista italiano, con terrazas que se superponen, caminos que se cruzan, rampas y escaleras. Tamebin encontramos esculturas, fuentes y estancos que rompen con la uniformidad del jardín.
Es el lugar perfecto para dar un paseo y disfrutar de la tranquilidad. La sensación paseando por los jardines es la de estar totalmente aislado del resto del mundo.

Caminos de Ronda

Los caminos de ronda son trayectos para recorrer a pie en el litoral de la Costa Brava. Antiguamente eran utilizados por la Guardia Civil para controlar la frontera marítima española y el contrabando. Hoy en día son paseos que discurren por encima de preciosas calas y que tienen vistas impresionantes de la abrupta costa de Girona.
En Lloret podéis encontrar caminos de ronda hacia uno u otro lado de la playa. Hacia el lado derecho mirando al mar, llegaréis a Cala Banys. Hacia el otro, pasaréis por el Castillo de los Plaja.

 

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