Se hace en siete municipios de Girona y la multa puede llegar a ser de hasta 400 euros

Si uno vive en Amer, Blanes, Caldes de Malavella, Vidreres, Riudellots, Sils o Massanes, municipios de la provincia de Girona, puede encontrarse con que han investigado su basura para comprobar si recicla como mandan los cánones. 

Inspectores del Consejo Comarcal de la Selva, la demarcación a la que pertenecen estas poblaciones, seleccionan aleatoriamente contenedores verdes para inspeccionar su contenido. Los recogen de la calle y los sustituyen por uno nuevo y una vez en la planta de selección, abren las bolsas y miran si hay residuos mezclados. Si se detectan infracciones intentan localizar al culpable a partir de facturas u otros papeles que puedan encontrarse en la bolsa de la basura.

Cuando se puede identificar al mal reciclador, el Consejo le envía una carta de aviso y eso ha provocado la indignación de algunos ciudadanos, por el tono de la misiva.

Desde enero en esta comarca de Girona se han inspeccionado 469 bolsas y se ha enviado una notificación a 84 vecinos. Primero se queda en advertencia, pero si les vuelven a pillar la multa es de 400 euros, que se reducen a la mitad si se reconoce la infracción. En este año han puesto 34 sanciones.

Desde el Consejo Comarcal se reconoce que el operativo busca perseguir a los infractores pero aseguran que, sobre todo, se trata de concienciar de la importancia del buen reciclaje, separando correctamente los residuos en los diferentes contenedores.

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Por Asociación de vecinos

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